Illustration of an excerpt of Kalevala, a finnish epic poem compiled by Elias Lönnrot from finnish oral folklore and mythology.

Ilustración para un fragmento del Kalevala, un poema épico Finlandés compilado por Elias Lönnrot en el siglo XIX a partir de fuentes folclóricas.

 

Väinämöinen va al mar a buscar a la hermana de Joukahainen, y con su caña de pescar logra sacarla transformada en un pez extraño, versos 1-53. Trata de cortarlo en trozos, pero el pez se le escapa de las manos y vuelve al mar, desde donde le hace saber quién es en realidad, versos 54-123. Väinämöinen procura volver a sacar el pez, utilizando en vano sus sortilegios y sus instrumentos de pesca, versos 124-153. Muy triste, regresa a su casa y obtiene de su difunta madre, desde su tumba, el consejo de que vaya a pedir la mano de la hija del Norte, la hija de Pohja, versos 154-231.

 

Una mañana, al fin, Vainamoinen sintió que un pez mordía el anzuelo; lo sacó de un tirón y lo arrojó al fondo de la barca. Y examinándolo con atención, dijo: “He aquí el primer pez que yo no conozco. Tal como es, parece un salmón de mar, una pértiga de aguas hondas”.

Y desenvainando el cuchillo de mango argentado que pendía de su cintura, se dispuso a cortarlo en trozos para su almuerzo.

Pero he aquí que el hermoso pez se escapa de entre sus manos y salta fuera de la roja barca de Vainamoinen.

Y a la quinta ráfaga de viento, asomó la cabeza por encima del agua, y habló: “Oh viejo Vainamoinen: no he sido yo hecho para ser cortado en trozos como un salmón y servirte de almuerzo”.

El viejo Vainamoinen dijo: “¿Para qué has sido hecho, entonces?”.

“Yo estaba destinado a ser tu paloma, a reposar sobre tu pecho, a sentarme a tu lado eternamente, a ser la compañera de tu vida. ¡Oh, estúpido Vainamoinen, que no has sabido retener a la húmeda virgen!”.

El viejo Vainamoinen, abrumado de pena, bajó la cabeza y dijo: “¡Oh hermana de Joukahainen, ven otra vez a mi lado!”.

Pero la doncella no volvió; no volvió ni una sola vez en todos los días de su vida.

Desapareció de la superficie marina y se hundió en las entrañas de la roca abigarrada, en las hendiduras de la piedra rojiza como el hígado.